jueves, 23 de agosto de 2012

Un hombre entre su Identidad Corporativa y zapatillas

 
Tomada de: http://reinspired.wordpress.com/2011/09/25/kinky-boots/



Todo empieza con un niño y su amor hacia una zapatilla. Los zapatos son los mejores amigos de una mujer también, están presentes prácticamente toda la vida. Viajan con nosotros, viven con nosotros nuestras tristezas, alegrías, primer empleo, matrimonio… sin fin de cosas, son los mejores aliados a la hora de asumir los retos de la vida.

Así le sucedió a Charlie Price, sus zapatillas jamás lo abandonaron, ni su tradición familiar inculcada por su padre. Por lo tanto, se tratara en este escrito la crisis sufrida por la fábrica de zapatos de la familia Price y cómo la tradición, cultura, identidad y valores corporativos jugaron un papel importante, para lograr el cambio y permanencia  de ella en el mercado. 

El niño mencionado anteriormente vivía un dilema por su amor a las zapatillas de mujer. Al crecer se convirtió en Lola un drag queen que mostraba seguridad en si misma, pero por dentro estaba igual a sus zapatillas indefensa e insegura. Así, se encontraba Price con la muerte de su padre. Él tuvo que olvidar sus planes de ir a la Universidad y encontrarse con una crisis financiera, el legado de la familia se encontraba en quiebra, de está manera se cruzaron las vidas de estos dos personajes.

Charlie conoció a Lola por cosas del destino cerca a un bar de drag queens, al ver que las zapatillas de ella no eran resistentes, tuvo la idea de cambiar su nicho de mercado y dirigirlo hacia los drag queens. Así, se interesó cada vez más por las necesidades que tenían ellos como consumidores.

En la fábrica no tenían un proceso de comunicación establecido, era muy sistemática y lineal, hacían uso de la teoría clásica. Los trabajadores estaban acostumbrados a otro tipo de mando, no podían participar en las decisiones de la empresa, se conformaban con tener el empleo, pero lo rescatable de ellos es la unidad “familiar” que tenían. Los valores corporativos consolidados, el bienestar y el confort en el que estuvieron por años hicieron que se involucraran en el proceso y desarrollo de la organización.

Los empleados fueron los primeros en aceptar su cambio de imagen y producción. Charlie le daba vergüenza, pero jamás olvido lo que hacía distinta su fábrica y era la calidad de sus zapatos, estos podían durar toda la vida, algo que la competencia no poseía.

Al conocer más a Lola, él pudo conocer el tipo de público al que se dirigiría. Una organización lo primero que tiene que hacer es conocer la historia y connotación del tipo de público al que se va a dirigir esto también, juega un papel determinante en los valores, cultura y desarrollo de la actividad en la entidad que son los que marcan la imagen e identidad corporativa de una organización.

La comunicación organizacional cambio radicalmente. La crisis no solo ayudo al jefe a replantearse el modo de dirigir su organización y darle importancia a la opinión de sus empleados, sino a generar conciencia en ellos de seguir teniendo ese sentido de pertenencia(Cultura Corporativa, Valores Corporativos, procesos de comunicación) intensificando una identidad corporativa “familiar” fuerte, coherente y distintiva. Sin embargo, no hay que olvidar que al mejorar ellos los procesos de comunicación dentro de la empresa y el clima organizacional automáticamente se vieron reflejados en sus productos en Milán.

Aunque a lo último se cumplieron los objetivos establecidos, Charlie se hubiera podido evitar muchos problemas, si hubiera tenido en cuenta que una organización no la conforma una sola persona sino todos sus integrantes. El generar bienestar a los empleados también trae consigo el progreso y consolidación de los Valores, Cultura e Identidad Corporativa, sin olvidar  la comunicación organizacional como un medio de entendimiento y estructura de los procesos comunicativos de una organización.

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